La prevención estacional empieza antes del paseo. Elegir horarios, revisar patas y orejas, y vigilar el entorno reduce problemas frecuentes.

En peluquería también vemos las consecuencias de no revisar a tiempo ciertas zonas, especialmente en mantos densos o perros activos.

La combinación de información y rutina es mucho más útil que reaccionar tarde.