Rapado y confort no son sinónimos. En muchos mantos, quitar longitud sin criterio puede empeorar la gestión térmica, la textura y el comportamiento del pelo.
Por eso conviene diferenciar entre un manto de pelo duro, un manto doble o un manto de crecimiento continuo. Cada uno responde distinto a la tijera o a la máquina.
La decisión correcta suele empezar por identificar el manto, valorar la piel y pensar en el mantenimiento real que la familia puede sostener.