Cuando hablamos de piel sensible conviene ser prudentes. La ozonoterapia no sustituye diagnóstico ni tratamiento veterinario, pero sí puede formar parte de una rutina cosmética mejor planteada.
El valor real está en integrar higiene, cosmética adecuada, secado respetuoso y observación continua del estado cutáneo.
La clave no es prometer milagros, sino trabajar con consistencia y comunicar bien lo que vemos.